| Mike |
| Enviado por Guille | |
| Wednesday, 17 February 2010 01:53 | |
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Episodio de Mike (un poco aperrado) que he podido sonsacar. Completamente basado en hechos reales; salvo alguna exageración. En ésos lugares, cuando ibas a mear a las 7:00, estabas tan aneuronado que te daban escalofríos por toda la columna vertebral. Y veías como manchas blancas cuando te subía por completo el temblorcillo. Una contracción iba trepando por tu espalda hasta que sentías una raya de electricidad en la nuca. Los adolescentes (ó pre) adolecían de viaje extraordinario. Huídas y transfugismo corporal (en realidad la ketamina rompía la relación mental-muscular; era como viajar fuera de tí). Y más en general, todo el mundo bastante quietecito. Eran horas extenuantemente largas. Algunas (pocas) ganas de bailar. Y el amanecer siempre parecía un tiempo mejor, una luz que animaba a darse un paseo. Quedarse hasta el final de la fiesta (el domingo por la tarde) era un suplicio. Aunque reconozco que el nuevo día traía una especia de fiesta renovada. Uno se daba cuenta, por ejemplo, que donde había situado durante toda la noche una puerta que daba a otra sala vacía, lo que había en realidad era el hueco de un ascensor; y las salas que antes te habían parecido enormes se veían mucho más reducidas con la luz solar. Era un falso rebote, una flexión en forma de in-out.
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