| La caravana |
| Enviado por Guille | |
| Monday, 05 April 2010 23:38 | |
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Sería injusto no señalar que buena parte de la culpa de todo éste embrollo la tiene el avancé (sí, con acento en la e, supongo que por su etimología francesa). El artefacto venía con hechuras de mueble del IKEA (sí, se tarda un día entero en montarlo siguiendo unas instrucciones que parecen un enigma del Padre Brown). El dichoso avancé nos dió ciento un requiebros antes de que pudiéramos verle la punta. Tanto fue así, que el primer dia lo echamos sin el dichoso avancé. Tras hora y media intentando resolver el puzzle, los niños empezaron a aburrirse y a pedir manduca; que ya era la hora de la merienda. Bueno, era jueves por la tarde, y nos dijimos: "Que le den al avancé, mañana lo veremos con más claridad". Y comenzamos a ordenar la numerosa colección de bultos y bolsas que llevábamos. En ésto que apareció en escena el frigorífico: le dimos corriente a la caravana, esperamos un rato, y...el frigo no funcionaba. Claro, la parienta (que ya había amagado con anterioridad cuando se habían roto los ganchillos que tiene la caravana para el dichoso avancé, y ante la perspectiva de pasar 4 días comiendo bocadillos) empezó a poner cara de: "¡Tronco, yo no sé tú con el banjo, una botella de J.Daniels y una bellota...pero en nombre mío y en el de la prole, te digo que va avenir a la caravana John Ford, D.Ellington y el gitano Antón". La cosa se ponía recia, terminamos de ordenar un poco el caos reinante y nos dimos un paseo vespertino. A la vuelta pudimos comprobar que el frigo funcionaba; lento pero funcionaba. Después de pasar una noche de mucho frío nos levantamos el viernes dispuestos a terminar el montaje del "dichoso". Y ésta vez la cosa terminó en éxito. Cuando la cosa parecía encarrilada se fundió el fusible de la caravana (se ve que la radio, el microondas y dos radiadores conectados a la caravana, y no al alargador que parte de la manguera, consumen más de 5 amperios). Así que tuvimos que ir (a ciegas) a Aracena para comprar un fusible con un cartel en la frente donde se podía leerse: "Estoy de caravana por primera vez ¿se nota?". Bueno, al final las vacaciones han estado bien (yo me quejo siempre mucho; y más que podría quejarme) aunque se han parecido más a un campo de trabajo que a un "repantingarse" en el campo. Amenazamos con volver el fin de semana de Feria. |
Por fin hemos estrenado la caravana en Fuenteheridos. Y ha sido una de esas experiencias en las que uno paga su condición de neófito. Para empezar, me he hecho 4 chichones a base de darme (que yo recuerde) tres golpetazos con la ventana que se abre hacia afuera, a lo que habría que sumar que estuve todo el fin de semana chocándome con la puerta al salir y entrar de la caravana (debe ser el inconveniente de ser larguirucho). Pero los hinchazones son lo de menos: vaya pechá de currelar que nos hemos dado para montar y afinar el instrumento. Pechá de currelar que no ha estado exenta de crisis existenciales y arrebatos del tipo: "¡A que nos montamos en el coche, nos volvemos a Sevilla, y le dan por culo a la caravana!". En fin, menos mal que comer cochino ibérico de la sierra, todo lo paga.