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En ciertas ocasiones el contenido de alguna frase ó de alguna conversación se nos graba en la memoria de forma imborrable. Por ejemplo: hace unos años tuve la suerte de escuchar en Radio5 una entrevista a Tijeritas mientras preparaba café: Entrevistador: Bueno Juan, tu naciste en un barrio de Málaga que tiene mucho arte, nó?. Desde muy niño ya cantabas en fiestas, juergas, que si patatín, patatán... Tijeritas: Sí, en mi barrio todo el mundo tenía mucho arte: el que no bailaba, cantaba, el que no, contaba chistes....todo el mundo tenía mucho arte!! Semejante definición del arte como algo informal, jocoso e intranscedente se me quedó grabada. Me revolotea constantemente y me sigo riendo las veces que la recuerdo. El otro día, siguiendo con el caso, lo recordé; porque estaba con una amiga que atesora mucho arte tomándome una cerveza, cuando me dijo:
Ella: ¿Sabes que hace unos días me explicaron la diferencia entre el tecno y el house?
Yo: ¿Ah, sí? ¿En qué consiste?
Ella: Verás, el tecno tiene un ritmo:
ATÚN CON PAN ATÚN CON PAN ATÚN CON PAN ATÚN CON PAN ATÚN CON PAN ... Mientras que el house es: ATÚN-ATÚN-ATÚN-ATÚN ATÚN-ATÚN-ATÚN-ATÚN ATÚN-ATÚN-ATÚN-ATÚN
Doy por seguro que recordaré ésta conversación durante largo tiempo; como la entrevista con Tijeritas.
Puestos a seguir contando chistes - por no llorar, mañana empiezo el trabajo y se me acaban las vacaciones - cuando hoy me desperté sobre las 7:00 de la mañana tuve el placer de disfrutar de uno de ésos insignificantes momentos esquisitos y cotidianos que nos brinda la vida: hablo de quedarte en la cama mientras tu pareja se tiene que ir al trabajo, dar media vuelta en el catre, echarte para su lado, y seguir durmiendo. Incomparable. En fin - nunca mejor dicho - fue flor de un día.
He pasado el insoportable calor de éste verano en Sevilla con éste artefacto:
Insuperablemente útil para la tarea de refrescar el sofoco que puede uno cojer mientras lee en internet dentro del cuarto del desorden, y pretende fumarse algo con la ventana abierta. Además he pasado las vacaciones en la playa, leyendo un libro de Freud; puede deducirse la necesidad de refrescar el ambiente por la noche so pena de terminar deshidratado a base de hacerse pajas.
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